31 de agosto.

Protector de las parturientas. La tradición oral puertorriqueña cuenta que era práctica común colocar una imagen de este santo sobre el vientre de la mujer que va a dar a luz en la creencia de que el alumbramiento progresaría felizmente.

También se le invoca por los recién nacidos, los niños menores de dos años, en embarazos de alto riesgo y para protegerse de habladurías y envidias.

Las comadronas rezaban su oración antes y después de atender un parto.

Sus  atributos son una palma y una custodia.

Santo Patrón del pueblo de Juana Diaz.